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12 julio / 2017
Tres funciones esenciales del hígado en la digestión

Tres funciones del higado

 

DEGRADA LAS GRASAS PARA UNA BUENA DIGESTIÓN. El hígado es el encargado de la producción de la bilis que luego se almacena en la vesícula biliar. La bilis es un líquido necesario para transformar las grasas. Ayuda a la digestión y a las enzimas que se encuentran en el tracto gastrointestinal para convertir las grasas en ácidos grasos, considerados una fuente de energía. Cuando una persona consume comidas grasosas, la vesícula libera la bilis al estómago para poder ayudar a los ácidos del estómago a absorber la grasa y que ésta pueda ser utilizada por el cuerpo como fuente de energía.

PROCESA TOXINAS Y NUTRIENTES. Luego de que una persona ingiere alimentos, tanto el estómago como el intestino delgado se encargan de digerir dichos alimentos. Las sustancias que han sido degradadas, se absorben a través de las paredes del intestino y viajan al hígado, que se encarga de deshacerlas aún más. Las moléculas que tienen un valor nutritivo son transformadas para convertirse en elementos de mayor beneficio según las vaya necesitando el cuerpo al momento que han sido procesadas. Las toxinas se descomponen en moléculas con el fin de hacerlas lo menos dañinas posible para el cuerpo, así como facilitar su eliminación.

RECIBE Y PRODUCE GLUCOSA. El hígado recibe y genera azúcar, conocida también como glucosa. Las enzimas del intestino delgado descomponen las moléculas en carbohidratos y azúcares, produciendo moléculas de glucosa que viajan del intestino delgado al hígado. El hígado lo almacena como glucógeno. El glucógeno representa la principal forma de almacenamiento de carbohidratos. Cuando el cuerpo necesita energía, el hígado transforma el glucógeno otra vez en glucosa, enviándola al torrente sanguíneo.

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